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Observaciones al alcance del EIA Bloque 43

6. EL PROBLEMA DEL GENOCIDIO: UN FANTASMA QUE NO SE ALEJA.

Publicado en OBSERVACIONES AL ALCANCE DEL EIA BLOQUE 43

 A todas luces, el problema más sustantivo y angustioso de la explotación del Bloque 43 estriba en la posibilidad de una intervención agresiva en territorios de los pueblos indígenas en aislamiento; una revisión somera de los recientes hechos luctuosos al interior del Bloque 16[1], así como el evento suscitado en Armadillo en 2009, permiten concluir a todas luces que los patrones de movilidad de estos pueblos son mucho más complejos de lo que suponen los límites de la Zona Intangible (ZITT).

Pese a que existen apartados específicos en el documento para la determinación de Riesgos Sociales, Áreas de Sensibilidad, Análisis de Impactos y Planes de Manejo y Monitoreo ningún apartado menciona un mínimo protocolo en caso de avistamiento de pueblos indígenas en aislamiento (PIA) durante las operaciones petroleras, ni se incluye la posibilidad de causar alteraciones significativas a las condiciones de reproducción social de los mismos en la zona del ITT, pese a que estudios incluyen las riveras de los ríos Yasuní y Tiputini como lugar de movilidad de tales pueblos.

De hecho, el tema de los PIA es abordado apenas en un acápite dentro de la línea base, en donde se concluye – rayando en una obviedad ramplona, poco digna de un estudio científico – que los patrones de movilidad no coinciden con los límites de la zona intangible.

El estudio no cuenta con la evidencia suficiente para descartar o probar la presencia de aislados en la zona, por lo que se ha optado - de manera negligente – por ignorar el riesgo de contactos involuntarios o alteraciones de zonas de tránsito de los PIA en lugares de operación del proyecto Tiputini-Tambococha.

No existen planes de contingencia, ni protocolos en caso de avistamiento, tampoco se ha incluido el Acuerdo Interministerial 120, una suerte de código de conducta para explotaciones petroleras que operan en áreas colindantes a la ZITT.

Bajo este marco, se promueve nuevamente un incómodo silencio sobre la probabilidad de que algunas operaciones se efectúen en territorios de movilidad y paso de alguno de los grupos en aislamiento voluntario. En la investigación de Proaño y Colleoni (2010)[2] se detecta un grupo (Yasuní-Tivacuno) entre el Bloque 16 y el Bloque 31. Al revisar, determinados patrones históricos de movilidad, no debería descartarse la posibilidad de recorridos de grandes distancias por parte de los grupos en aislamiento voluntario.

De allí que un EIA no pueda dejar al azar un factor crítico y un riesgo social tan elevado como el contacto con PIA o al menos la alteración de condiciones de vida de los mismos que podrían generar cambios drásticos y perpetrar condiciones suficientes como para el aniquilamiento o genocidio de uno o varios de estos grupos, hasta su desaparición como pueblo.

Sin ninguna correspondencia con la gravedad que comporta la temática, el EIA se limita a describir, en base a la literatura existente, el estado del debate sobre PIAS en la zona (!), cuando, habríamos esperado por fin, un análisis muticriterial, que establezca probabilidades en base a mapas de movilidad, escenarios probables de desplazamiento, o simplemente la descripción cartográfica de los asentamientos, chacras, lugares y zonas de contactos tan celosamente guardados por el Ministerio de Justicia, el Ministerio del Ambiente. En el mismo sentido, se debía operar investigando también la información que las compañías petroleras guardan bajo siete sellos, sobre avistamientos y contactos en los diversos bloques del PNY durante las operaciones de sísmica y exploración.  

Al no presentar una investigación seria sobre los patrones de movilidad y asentamiento de los PIA como parte de la línea base, al no incluir en el análisis de áreas sensibles y zonas de impactos este trascendental componente, al no revelar y analizar información de manera suficiente, se podría estar desalentando las propias acciones que el Estado está obligado a cumplir para preservar la vida de estos pueblos.



[1] Ompure y Buganey, dos esposos waorani fueron lanceados en 2013 en un encuentro violento con los tagaeri.

[2] Colleoni P, Proaño J (2010) Camminantes en la selva. Los Pueblos en Aislamiento de la Amazonia Ecuatoriana. Informe 7 IWGIA. Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA) – 2010. p. 48. Disponible:http://www.iwgia.org/publicaciones/busca​r-publicaciones?publication_id=275.