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Observaciones al alcance del EIA Bloque 43

4. OPERACIONES EN ÁREAS SENSIBLES II: EL PROBLEMA DEL MANEJO DE LOS DESECHOS CONEXOS A LA EXTRACCIÓN PETROLERA.

Publicado en OBSERVACIONES AL ALCANCE DEL EIA BLOQUE 43

En lo relativo al manejo de desechos tóxicos y altamente contaminantes, existen dos observaciones relevantes debido a la sensibilidad de la zona.

En primer término, en lo referente a las aguas de formación[1] el Diseño del Proyecto resulta altamente contradictorio. Por una parte, la información dedicada al tratamiento de las aguas de formación, sugiere que estas serán dos pozos reinyectores dispuestos en las plataformas Tambococha B y Tiputini C (Cfr, p. 136).

 

No obstante, al revisar las coordenadas asignadas para el proyecto, se detectan al menos 7 pozos reinyectores, a razón de dos por cada plataforma. (A excepción de)

La primera duda surge cuando consideramos la proporción de aguas de formación típicamente existente en un yacimiento. De manera general, las aguas de formación se hallan en una proporción de 50%-50% con respecto al crudo; no obstante, toda vez que el yacimiento se va agotando, esta proporción puede cambiar en una relación de 80%-20%, es decir, por cada 2 galones de crudo, pueden liberarse hasta 8 galones de agua de formación. El documento no establece un cálculo aproximado de la cantidad o proporción en la que se hallarían aguas de formación tomando en consideración datos de la formación geológica; tampoco establece con claridad la cantidad de agua de formación que sería reinyectada in situ – en los dos pozos reinyectores que se construirán por cada plataforma, ni aquella que sería separada en las facilidades de Eden Yuturi, junto con el crudo y el gas. En este sentido, el documento comporta niveles de generalidad e incluso contradicción inaceptables para un proyecto desarrollado en un área sensible como el Parque Nacional Yasuní.

De hecho, el alcance al EIA resulta contradictorio a la hora de definir si las aguas de formación serán o no separadas en el Centro de facilidades de Tiputini, o si por el contrario solamente será separado en Eden Yuturi, fuera de la zona de operaciones.

Esta duda surge cuando una parte del documento señala que “todo el crudo (petróleo, agua y gas) será transportado por la línea de flujo a construirse para que el proceso de separación se realice en las facilidades de Edén” (p.146), mientras otra parte del documento señala la construcción de cuatro plataformas (Tiputini A, Tiputini B, Tambococha A y Tambococha B) con “un pozo reinyector en cada una” (p.65)

La duda cardinal es: ¿se volverá a trasladar las aguas de formación, una vez separadas en Edén Yuturi, para reinyectar en los pozos de Tipituni A y B, así como en Tambococha A y B? Si es así, ¿Qué tuberías devolverán el agua de formación hacia la zona de los reinyectores? ¿Con que materiales y bajo que normas técnicas se construiría el revestimiento de tal tubería, teniendo en cuenta la alta capacidad corrosiva de los elementos químicos de las aguas de formación?

Si esto no es así, entonces quiere decir que sólo una parte del crudo, gas y aguas de formación sería separado ex situ, mientras existiría una parte que sería separada dentro de las mismas facilidades y reinyectada – en parte – dentro del PNY. ¿Dónde se realizaría este proceso de separación? ¿En las facilidades de Tiputini?

Tampoco es claro en señalar, cuáles serán los procedimientos de transporte de crudo, gas y agua a las facilidades de Edén Yuturi.

Otro elemento crítico, es el hecho de que no se detalla de manera suficiente el proceso técnico de construcción de los revestimientos para los pozos reinyectores, ni están contempladas pruebas de inetgralidad[2] para los mismos.

Hay que recordar que en la zona, los mantos freáticos son altamente sensibles debido a su abundancia y cualquier accidente podría generar niveles de contaminación de gravedad extrema e irreversible.

En cuanto a la disposición de ripios y fluidos de perforación,[3] el documento incurre nuevamente en contradicciones y escasas precisiones que dan lugar a parámetros de evaluación ambiguos.

Por una parte, al tratar la disposición general para el manejo de desechos se determina como procedimiento su “almacenamiento y disposición temporal en la Zona de Embarque Miranda para luego ser entregados a gestores autorizados” (p.94). De acuerdo al contexto en el que se encuentra el texto, se refiere al conjunto de desechos enunciados en la Tabla 4.6.13, en donde se incluyen los lodos de perforación.

En la Tabla citada, se plantea que los lodos de perforación serán finalmente reinyectados, aunque sin determinar si serán reinyectados en la misma zona o en otra estación.

Al revisar el acápite específico que da cuenta del tratamiento de los lodos de perforación, se abandona la idea del traslado de los desechos fuera del área y por el contrario, se determina que existirán piscinas de disposición para los lodos, a cielo abierto aunque cubiertas en celdas y con geomembranas para evitar filtraciones. La información consignada plantea que la disposición final será la reinyección, aunque sin especificar detalles técnicos de cómo, en que superficies y bajo que procedimientos técnicos se procederá a hacer tal reinyección de lodos y fluidos. Hay que aclarar que no se ha señalado si esto ocurrirá o no, en el área del Parque Nacional Yasuní.

Cuando se trata de especificar las medidas preventivas para evitar infiltraciones en el sistema de tratamiento, en lugar de especificaciones técnicas, se describen una serie de premisas de orden general (tener una metodología a seguir en la plataforma (sic), prevenir cualquier tipo de contaminación (sic), etc.) que poco o nada contribuyen a establecer parámetros técnicos para el monitoreo ambiental.

Finalmente, en el acápite desechos peligrosos se establece que estos por ningún motivo deberán ser dispuestos dentro del Parque Nacional Yasuní, pero no se aclara ni los contenidos de tales desechos – es decir, no se aclara cuáles y cuántos son - ni los procedimientos bajo los cuales serán trasladados para evitar accidentes.


[1] Las aguas de formación son el conjunto de aguas salinas que están naturalmente presentes en las rocas inmediatamente antes a la perforación petrolera. Las aguas de formación pueden contener componentes químicos naturales tales como gases disueltos, ácido sulfúrico, nitrógeno y ácidos orgánicos. Este conjunto de elementos constituye una fuente potencial de contaminación y toxicidad para otros cuerpos acuosos de no mediar un tratamiento adecuado.  

[2] Una prueba de integralidad es una norma técnica ampliamente aceptada en la industria petrolera que consiste en someter al pozo a una presión de reinyección mucho mayor a la que se desarrollaría en condiciones normales, esto para considerar si el pozo tiene capacidad de resistir presiones mayores a las estimadas y probar su vida útil en el término de los años para los que se proyecta el funcionamiento del mismo.

[3] Los ripios de perforación son cortes o fragmentos de roca que quedan tras la perforación del taladro. Son peligrosos desechos pues pueden contener fluidos de perforación que son los productos químicos que se inyectan para lubricar el taladro y evitar el colapso de las paredes del pozo.